La fe también se vive en la carretera. Con la ilusión como equipaje principal y el deseo de escuchar de cerca la voz del Santo Padre, un grupo de fieles de nuestra Parroquia del Perpetuo Socorro emprendió viaje rumbo a Madrid para participar en uno de los acontecimientos más significativos para la Iglesia.
Cinco vehículos, muchas horas de camino y una misma motivación: compartir una experiencia única de encuentro, oración y comunión eclesial. Entre los peregrinos se encontraban miembros de distintas realidades parroquiales, unidos por el deseo de representar a nuestra comunidad en una cita que trasciende fronteras y reúne a miles de católicos de diferentes procedencias.
La peregrinación ha sido mucho más que un desplazamiento. Ha supuesto una oportunidad para convivir, fortalecer vínculos y reflexionar sobre el papel que los cristianos estamos llamados a desempeñar en la sociedad actual. En cada conversación, en cada momento compartido y en cada paso del camino ha estado presente la expectativa de recibir un mensaje que ilumine los desafíos de nuestro tiempo.
Desde la sencillez que caracteriza a los peregrinos, con provisiones preparadas para afrontar una intensa jornada y con la mejor disposición para vivir cada momento, la expedición ha llevado consigo el nombre de nuestra parroquia y el testimonio de una comunidad viva y comprometida.
La presencia de fieles del Perpetuo Socorro en este encuentro constituye un motivo de alegría para toda la familia parroquial. Su participación nos recuerda que la Iglesia se construye también desde estas pequeñas grandes historias: las de quienes dejan por unos días sus ocupaciones cotidianas para ponerse en camino y compartir la experiencia de la fe junto a miles de hermanos.
Que los frutos espirituales de esta peregrinación reviertan en toda nuestra comunidad y que el mensaje recibido sirva de estímulo para seguir caminando juntos, fortaleciendo nuestro compromiso cristiano y nuestra vocación de servicio.

